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Investigación Ítalo Sifuentes Alemán
A inicios del siglo XVI, el cronista oficial de las Indias, el científico Gonzalo Fernández de Oviedo, escribió Crónica Natural y General Historia de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar Océano, obra en la que relata sucesos ocurridos entre 1492 y 1549. Por su alto valor histórico, fue publicada en cuatro volúmenes, entre 1851 y 1855, ello a iniciativa de la Real Academia de Historia de España. La obra contiene una serie de informaciones por la mayoría desconocidas. En el capítulo VI figura el caso del arresto, en 1500, del descubridor de América, Cristóbal Colón, y el de sus parientes cercanos, tras ser acusados de ocultar y no haber enviado a los reyes de España todos los tesoros encontrados en el nuevo continente mientras Cristóbal permaneció como gobernador de la isla Española (territorio actualmente compartido entre República Dominicana y Haití). El arresto también se basó en otra acusación: maltrato a los indígenas. Se realizó bajo la orden del juez Francisco de Bobadilla, nombrado en 1499 por los reyes católicos para poner orden en ese territorio. Este personaje ordenó entregarlos a la familia Fonseca, declarada enemiga de los Colón y, luego, pasó a gobernar dicha isla centroamericana por mandato de la monarquía, a la cual remitió varios lotes de oro. En abril de 1502, habiendo culminado su cargo de gobernador, se dispuso regresar a España, muriendo en el océano Atlántico durante un misterioso naufragio. Había enviado a Cádiz, en grilletes, a Cristóbal Colón, a su hijo, y a su hermano, quienes fueron liberados, perdonados y desagraviados por los reyes. Ese mismo año, Colón retornó a América en el que fue su cuarto y último viaje de exploración. Esta es parte de la historia narrada por Gonzalo Fernández de Oviedo:
- “Estuvo el Almirante Cristóbal Colón en esta gobernación hasta el año de mil y cuatrocientos noventa y nueve, que los Católicos Reyes don Fernando y doña Isabel, muy enojados, informados de lo que pasaba en esta isla y de la manera que el almirante don Cristóbal Colón y su hermano el adelantado don Bartolomé tenían en la gobernación, acordaron de enviar por gobernador de esta isla a un caballero, antiguo criado de la Casa Real, hombre muy honesto y religioso, llamado Francisco de Bobadilla, caballero de la orden militar de Calatrava. El cual, llegado a esta ciudad, luego prendió al Almirante y a sus hermanos, el adelantado don Bartolomé y don Diego Colón, y los hizo embarcar en sendas carabelas; y en grillos fueron llevados a España, y entregados al alcaide o corregidor de la ciudad de Cádiz”.
- “Este Bobadilla envió muchas quejas e informaciones contra el Almirante y sus hermanos, significando las causas que le movieron a aprenderlos; pero las más verdaderas quedábanse ocultas, porque siempre el rey y la reina quisieron más verle enmendado que maltratado. Pero diré lo que entonces algunos le oponían para culparle. Decíase que había querido tener secreto el descubrimiento de las perlas, y que nunca lo escribió hasta que él sintió que en España se sabía; y habían ido a la isla de Cubagua ciertos marineros llamados los Niños; y que esto lo hacía a fin de capitular de nuevo. Decían, asimismo, que era muy soberbio y ultrajoso, y que trataba mal a los servidores y criados de la Casa Real, y que mostraba ser absoluto, y que no obedecía, de las cartas y mandamientos de sus reyes, sino aquello que él quería, y que con lo de demás disimulaba y hacía su voluntad”.
- “Todo esto cuentan otros de otra manera, y dicen que la muestra de las primeras perlas que se hubieron la envió el Almirante a los Reyes Católicos, luego que las descubrió, con un hidalgo dicho Arroval. Y lo más cierto de todo fue que nunca faltaron en el inundo murmuradores y envidiosos. Y como esta tierra está lejos de su rey, y los que acá vienen son fijos de diferentes provincias y contrarios deseos y opiniones, así sienten las cosas diferenciadamente: unos, con buen celo del servicio de Dios y del rey, pareciéndoles que el Almirante usaba absolutamente en la justicia y en todo lo demás, aunque la voz fuese en nombre de los Católicos Reyes, no quisieran tanta rigurosidad; otros, por diversos fines o pasiones, pintáronle de tal manera con sus cartas, que, por ordenarlo así Dios, se efectuó la prisión del Almirante y de sus hermanos, y los llevaron a España según he dicho. A esto dio mucho lugar la poca paciencia del Almirante y estar muy mal quisto y en posesión de crudo”.
- “Llegado en España, así como el rey y la reina lo supieron, enviaron a mandar que lo soltasen a él e a sus hermanos, y que se fuesen a la corte; y así lo hicieron. Y así como fue suelto el Almirante, fue a besar las manos al rey y a la reina, y con lágrimas refirió sus disculpas lo mejor que él pudo. Y después que le oyeron, con mucha clemencia le consolaron y le dijeron tales palabras que él quedó algo contento. Y como sus servicios eran tan señalados, aunque en algo se hubiese desordenado, no pudo comportar la Real Majestad de tan agradecidos príncipes que el Almirante fuese maltratado; y, por tanto, le mandaron luego acudir con todas las rentas y derechos que acá tenía, que se los habían embargado y detenido cuando fue preso. Pero nunca más dieron lugar que tornase al cargo de la gobernación”.
- “Mas, como era prudente hombre, luego que a España fue con las nuevas del primero descubrimiento, suplicó a los Reyes Católicos que hubiese por bien que sus hijos el príncipe don Juan los recibiese por pajes suyos. Los cuales eran don Diego Colón, hijo legítimo y mayor del Almirante, y otro su hijo don Fernando Colón, que hoy vive. El cual es virtuoso caballero, y, además de ser de mucha nobleza y afabilidad y dulce conversación, es docto en diversas ciencias, y en especial en cosmografía; y de quien la Católica Majestad hace cuenta, méritamente, como de tan buen criado y servidor, porque los servicios del Almirante, su padre, así lo piden. Y así, el príncipe don Juan trató bien a estos sus hijos, y eran de él favorecidos, y anduvieron en su casa hasta que Dios le llevó a su gloria en la ciudad de Salamanca, año de mil y cuatrocientos noventa y siete años”.
