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Josué Lancho, un investigador en el ADN de los Nazca: colaborador del gran arqueólogo Guiseppe Orefici

Miembro del Centro de Estudios Arqueológicos Precolombinos de Nazca, presidido por el ingeniero Carlos Santa Cruz Bendezú.

                                                              Por Ítalo Sifuentes Alemán

La herencia cultural de Nasca continúa siendo materia de estudio de diversos investigadores, tanto en esa provincia de Ica como en diferentes lugares fuera del Perú. Entre los principales aportes recientemente emitidos se encuentra el del investigador histórico Josué Saúl Lancho Rojas, miembro del Centro de Estudios Arqueológicos Precolombinos de Nazca, presidido por el ingeniero Carlos Santa Cruz Bendezú.

Nacido en Nazca en 1945, Josué Lancho ha sido colaborador y coordinador logístico del prestigioso arqueólogo italiano Guiseppe Orefici, fallecido el 27 de junio de 2025, quien desde 1982 dedicó su vida profesional al estudio de Cahuachi, el centro ceremonial en adobe más grande del mundo, el cual tiene más de dos mil años de antigüedad, tiempo en que pasó por diversas etapas e influencias culturales. Se ubica cerca de las líneas de Nazca, y a solo 28 kilómetros de dicha ciudad ubicada al sur de Lima. “Diversas culturas dejaron su impronta en los Nazca: los Paraca, los Huari, los Ica, los Chincha. En las excavaciones arqueológicas se han encontrado piezas cerámicas de puro estilo Nazca, y otras que fueron elaboradas con alguna influencia de esas culturas que he señalado”.

Josué Lancho cuenta con una larga trayectoria rescatando y difundiendo diversas expresiones de la cultura Nazca. También conoce al detalle la flora y fauna de su provincia, tanto de mar como de río, ello por su permanente interacción con especialistas en botánica y zoología, incluso con sociólogos cuyos aportes permiten conocer el comportamiento de los antiguos habitantes de Nazca. Durante sus más de 60 años de experiencia ha recorrido infinidad de veces la cuenca del Río Grande de Nazca, denominado así por el arqueólogo Max Uhle. Lancho explica que dicha cuenca tiene once ríos, de los cuales tres cuentan con acueductos, y que, en ellos, “con mis ojos he visto cangrejos de agua con un caparazón de diez centímetros, animales que muy pocos conocen, pues la mayoría cree que los cangrejos solo son de mar. No, aquí en Nazca, existen los cangrejos de agua dulce”.

Explica también Josué Lancho que, en esos ríos, existe la liza y el bagre, este último un pez característico por tener bigote. “Son peces que sabemos se cocinan en frituras o en huatia. Este bagre de río, que mide entre 10 y 15 centímetros, es endémico de Nazca, y, en diversos tiempos, puede haber sido utilizado en diferentes preparaciones de la gastronomía local. Actualmente, para consumo de la población, se caza utilizando hilo y lombrices”.

Respecto a los insumos utilizados desde tiempos antiguos en la gastronomía de Nazca, Josué Lancho también explica la utilización de un producto típico llamado tomatillo, así como el tumbo redondo, “que solo crece en ciertas temporadas del año”. Agrega que Nazca está pasando por una etapa de recuperación de estos productos nativos, y que en ello viene trabajando el sociólogo Rafael Tapia. “Con estos elementos se puede preparar diversos platos, entre ellos un ceviche”, manifestó el investigador.

Para Josué Lancho, el colorido y antiguo plato cerámico que figura en la portada del libro ADN PERÚ, el país de los cevicheros, ganador del premio Gourmand 2025 y declarado desde el 2026 Libro Referente Cultural de la Región Andina, “se trata de un ceramio posiblemente elaborado durante el llamado período Intermedio Tardío de Nazca, es decir durante la influencia de las culturas locales Ica y Chincha. Hallado tal vez durante las excavaciones arqueológicas realizadas el siglo pasado en algún lugar de la cuenca del río Grande de Nazca”.

Dicho plato cerámico se encuentra en el Museo Etnográfico de Berlín, el cual tiene parte de la colección de Wilhelm Gretzer, alemán comerciante del mundo textil que llegó a Perú en 1872. Las fotografías de esa y otras piezas figuran en el impresionante libro-catálogo The art of gold Peru, publicado en 1924 y cuyo editor fue Walter Lehmann, director de Etnología del Instituto de Berlín del Museo Etnográfico.

              En las páginas del libro ADN PERÚ se informa que, en dicho libro-catálogo de 1924, figura esta descripción: “Nazca, plato plano de arcilla, con mango (manija de perilla) y pintado. Mide 23,4 centímetros”. Consultado al respecto, Josué Lancho explica que los elementos que se aprecian en esa antigua pieza cerámica son: “bagre de río, ají y tomatillo, productos utilizados en la gastronomía de Nazca”.

Guiseppe Orefici desde 1982 dedicó su vida profesional al estudio de Cahuachi. Junto a él se encuentra Josué Lancho.
Josué Lancho, miembro del Centro de Estudios Precolombinos de Nazca.

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