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“Las salitreras de Tarapacá y el francés que olvidaron”: habla el tío de Jorge Basadre

Por Ítalo Sifuentes Alemán

El escritor tacneño Modesto Basadre Chocano (1816-1903) es tío abuelo del historiador tacneño Jorge Basadre Grohmann (1903-1980). Escribió el artículo titulado “Una momia muy antigua”, en el que, además de informar de la momia de cráneo conoide hallada en 1874 en Tarapacá, refiere de la existencia del adelantado francés Héctor Bacque, quien en esa provincia peruana reconoció los ricos yacimientos de salitre que, en 1879, motivaron la guerra del Pacífico.

Este y otros artículos están reunidos en el libro Riquezas peruanas, colección de artículos descriptivos escritos para La Tribuna (imprenta de La Tribuna, calle de Santa (antes Polvos Azules) 16. Lima, 1884.

En el prólogo de dicho libro se lee: “Sabedores de que el señor Basadre había hecho estudios especiales en esas regiones, le pedimos su importante cooperación, suministrándonos los datos que hubiese podido reunir en sus penosas exploraciones por aquellas comarcas. Este caballero, lejos de excusarse, ha correspondido espléndidamente a nuestro pedido, redactando para La Tribuna los artículos que, después de publicados los días sábados, reunimos hoy en un volumen”.

A continuación, la segunda parte de su artículo:

“Por los años de 1825 y 1826 vivía en Tacna un joven comerciante francés, don Héctor Bacque: en sus viajes a Tarapacá reconoció las salitreras. La guerra dilatada de la Independencia había suspendido, o arruinado los trabajos de los asientos minerales, igual suerte corrían las labores de las salitreras de la Noria. En medio de esas ruinas, Bacque descubrió grandes riquezas para el porvenir, y estableció trabajos en la Noria, que hoy serían considerados ridículos. El nombre de Bacque es hoy olvidado en la provincia ¿quién sabe allí que Bacque fue el restaurador de la industria salitrera, el que llevó muestras e hizo conocer en Europa esos portentosos depósitos? Como tantos otros descubridores, como tantos bienhechores de la humanidad, su nombre se ha olvidado; sus huesos se hallan sepultados en Arica, ¡sin una lápida humilde que lo recuerde! Tras de Bacque vinieron los Zavalas, los Smith, los Gildemeister, etc. La industria salitrera tomó tal incremento que se han exportado de Tarapacá hasta ocho millones de quintales, en un solo año”.

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