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Otra mascota nativa del Perú: Hipólito Unanue informa que perros con pelo cuidaban las casas en el ande

Investigación Ítalo Sifuentes Alemán

El científico y médico Hipólito Unanue describió en un documento del siglo XIX una de las fisonomías de la mascota peruana: «estatura mediana, cuerpo cubierto de lana negra, menos entre el pecho, y la cola en que es parda«

«Estos perros son muy sentidos y avisan con sus ladridos cualquier novedad que ocurra alrededor de la casa, o del hato, y también embisten con fiereza a las personas que no conocen”, afirmó el famoso científico peruano

Unanue también informó que este can habitaba en las sierras, que los domesticados descendían con sus amos a la costa, y que se regresaban a sus lugares porque ninguno de ellos soportaba el calor

En español alco significa perro, y es así como lo llamaban sus dueños quechuahablantes.

A los ya conocidos y queridos canes oriundos del Perú, el perro peruano calato, y el perro pastor de Chiribaya, la existencia de una tercera raza nativa fue informada por el gran científico y médico Hipólito Unanue (1755-1833) en su investigación “Observaciones sobre el clima de Lima y su influencia en los seres humanos, en especial el hombre”, específicamente en las páginas dedicadas a la influencia del clima sobre los animales.

La revisión de documentos oficiales de principios del siglo XIX, permite dar a conocer este hallazgo. Uno de los documentos data de 1806. En sus primeras páginas, Unanue describió: “Entre las familias de cuadrúpedos que se encontraron en el Perú al tiempo de su descubrimiento, y conquista, se encuentra el alco (canis americanus. Lin. Kiltho, Thegua. Mol)”, y acto seguido pasó a detallar el tamaño y color de pelaje, e incluso lo comparó con “los perritos semejantes a los nuestros de faldas”, es decir con los perritos falderos.

Esta descripción presenta a este can totalmente diferente al perro calato peruano (llamado también viringo), y al pastor de Chiribaya, dedicado precisamente al pastoreo y del que hay registro arqueológico que da cuenta de su pelaje amarillo y rojizo.

El perro calato peruano, que en algunas variedades tiene algo de pelaje en la cabeza, aparece representado en piezas cerámicas de tiempos prehispánicos. Ejemplares de ambos canes actualmente se encuentran como mascotas en numerosos hogares.

Unanue continuó describiendo a este perro andino de la siguiente manera:

“El alco es compañero fidelísimo del indio: su estatura es mediana, y tiene por Io general todo el cuerpo cubierto de lana negra, menos entre el pecho, y la cola en que es parda. Estos perros son muy sentidos y avisan con sus ladridos cualquier novedad que ocurra alrededor de la casa, o del hato y también embisten con fiereza a las personas que no conocen. Hay de estos unos pequeños perritos semejantes a los nuestros de faldas, que cargan las indias sobre sus quipes y abrigan en su seno, los cuales por ser taciturnos han dado ocasión a que crean algunos que los alcos no ladran, y que por tanto no pertenecen a la clase de los perros”.

Unanue agregó en su informe que el alco habitaba en las sierras, y que los domesticados descendían con sus amos a la costa, que paran poco, y se regresan a sus lugares, porque no soporta ninguno de ellos el calor y “a causa de la caracha o sarna que les acomete y mata, efecto del mayor aumento de la circulación en la superficie, y falta de transpiración por la densidad de su cutis”. En esta descripción también incluye a otro cuadrúpedo nativo, el paco (camellus peruvianus).

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