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Por Ítalo Sifuentes Alemán (del libro Historias ocultas)
Tres fueron las personas trascendentes en la fundación de Lima: Ruiz Díaz, Juan Tello y Alonso Martín de Benito, exploradores enviados desde Pachacámac por el gobernador Francisco Pizarro a fin de ubicar el lugar ideal para asentar la capital del Perú, de ser posible, a perpetuidad, pues planeaban quedarse para siempre en los territorios del Imperio incaico. Para los colonizadores, Jauja había dejado de ser atractiva para, desde allí, administrar las provincias de la gobernación de “Nueva Castilla” y, en su reemplazo, buscaron un lugar con acceso al mar, abundancia de leña, tierra para sembrar y agua para el riego y consumo humano.
Alonso Martín era natural del poblado Don Benito, en Extremadura, la región de Francisco Pizarro.
El 13 de enero de 1535, al cabo de recorrerlas durante seis días, los tres exploradores dieron el visto bueno a las tierras del cacique Taulichusco, ubicadas en el valle por el que discurre el río Rímac. El 18 de enero, Pizarro aprobó la fundación de Lima tomando como base los testimonios y el juramento que realizaron dichos españoles, cuyos informes aprobatorios tiempo después fueron recogidos por el sacerdote jesuita Bernabé Cobo, considerado el cronista oficial de la fundación de Lima.
A su llegada a Lima en 1599, Cobo, quien también era científico, recogió testimonios de la primera época de la ciudad, entre ellos de la construcción de la pequeña catedral en el centro de la ciudad, la cual subsistió hasta 1604, así como del puente viejo sobre el río Rímac.
Gracias al jesuita Cobo, que conservó el acta de la fundación de Lima, se pueden conocer los testimonios que los tres exploradores dieron a Pizarro. A saber:
Alonso Martín de Benito: “El asiento tiene buena agua y leña en la comarca, muchas tierras buenas para sementeras y cerca del puerto de la mar, airoso y al parecer sano, y que tiene muy buenas calidades y es asiento tal, cual conviene para que el dicho pueblo se perpetúe”.
Ruiz Díaz: “El asiento de Lima es el mejor sitio que vio, halló y miró, cerca del puerto de la mar, airoso y tiene muy buenas salidas y tierras para labrar muchas, sin perjuicio de los indios”.
Juan Tello: “Porque la comarca es muy buena, y tiene leña para sementeras y cerca puerto a la mar”.
Tomando como base la información de Cobo, se conoce que hasta 1535, Taulichusco era el señor principal del valle de Lima, en el gobierno del emperador Huayna Cápac, inca al que este cacique limeño proveía los tributos como parte del engranaje económico que sustentaba el extenso imperio.
También se conoce que, en el cacicazgo limeño, había tres grandes pueblos, de aproximadamente diez mil familias cada uno: Carabayllo, Maranga y Armatambo, este último el más amplio centro urbano en el que, según Cobo, aún se veían “las casas del curaca con las paredes pintadas de varias figuras, una muy suntuosa guaca o templo y otros muchos edificios que todavía están de pie sin faltarles más de la cubierta”.
No existe un registro de viviendas construidas por la población prehispánica ̧ pero se conoce que, en los primeros años, los españoles edificaron 36 casas, varias de las cuales se cayeron durante los terremotos de 1687 y 1746, este último durante la administración del virrey José Manso de Velasco, conde de Superunda. El terremoto ocurrió el 28 de octubre de 1746 y se prolongó más de dos minutos.
Fue a las 10:30 de la noche, espantando a una ciudad que, por entonces, contaba con 60 mil habitantes, muchos de los cuales vieron caer los templos, conventos, puentes, hospitales, locales públicos, además de casi la totalidad de las tres mil casas ubicadas en las 150 manzanas que entonces tenía la capital peruana. Se calcula que, en Lima y en el Callao, murieron unas 20 mil personas.
Manso de Velasco, quien gobernó el Perú de 1745 a 1761, es considerado el segundo fundador español de Lima al haber dispuesto su reconstrucción, así como la del Callao, prácticamente desde sus cimientos. En el Centro Histórico de Lima, una de las calles más emblemáticas perenniza, con su nombre, la memoria del virrey reconstructor.

Mapa de 1622 de Hessel Gerritsz, cartógrafo oficial de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.