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Por Ítalo Sifuentes Alemán
Reconocido en el mundo por sus investigaciones en la colosal Chan Chan y otros grandes sitios arqueológicos del Perú, el científico y explorador suizo Jakob von Tschudi (1818-1889) llegó al Perú en 1838 para recabar información de la naturaleza peruana, así como la variedad de sus aspectos históricos culturales. Permaneció hasta 1842. En esos cinco años acopió infinidad de hechos que plasmó en las más de 700 páginas que tiene su obra titulada Viajes en el Perú, durante los años 1838-1842, en la costa y en la sierra.
Por ser una bebida de origen peruano, de unos cinco siglos de antigüedad, se comparte acá un extracto de la información histórica que dejó para la posteridad. Durante su permanencia en nuestro país, trabajó con investigadores peruanos de la talla de Mariano Eduardo de Rivero, fundador del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú.
En 1838, el Perú apenas llevaba unos quince años de vida independiente (la batalla de Ayacucho había sido en 1824), la guerra con España llegó en 1866 (el combate 2 de mayo), y la guerra con Chile en 1879. Jakob von Tschudi escribió sobre el origen del pisco y cómo “Todo el Perú y gran parte de Chile se abastecen de este licor procedente del valle de Ica. El aguardiente común se llama aguardiente de Pisco, porque se embarca en ese puerto. Una especie de aguardiente de calidad superior, y mucho más caro, elaborado con uvas moscatel, se llama aguardiente de Italia. Se distingue por un sabor muy exquisito”.
Jakob von Tschudi llegó al Perú en 1838, y esto es lo que encontró que ya existía:
“Ica es una ciudad medianamente grande y muy agradablemente situada. Como la mayoría de los pueblos más grandes de la costa, está poblado por habitantes de todos los colores, particularmente mestizos. Es la residencia de un subprefecto y de muchos hacendados ricos. En las haciendas de los alrededores apenas se cultiva otra cosa que la vid; y esta rama de la ganadería contribuye mucho a enriquecer la provincia. Es sorprendente ver con qué facilidad la vid prospera en un suelo aparentemente tan infructuoso. Los brotes jóvenes se clavan en la arena a casi medio pie de profundidad, luego se atan y se dejan solos. Rápidamente echan raíces y echan hojas. Mientras que el territorio circundante tiene la apariencia de un desierto, los viñedos de Ica están vestidos de un delicioso verdor. Las uvas son de calidad superior, muy suculentas y dulces. La mayor parte se utiliza para hacer aguardiente, que es muy bueno y de muy buen sabor. Todo el Perú y gran parte de Chile se abastecen de este licor procedente del valle de Ica. El aguardiente común se llama aguardiente de Pisco, porque se embarca en ese puerto. Una especie de aguardiente de calidad superior, y mucho más caro, elaborado con uvas moscatel, se llama aguardiente de Italia. Se distingue por un sabor muy exquisito”.
