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Fue enjuiciado y condenado a muerte por decisión del presidente Pedro de la Gasca, enviado por los reyes católicos. El hermano de Francisco Pizarro había actuado en complicidad con el conquistador Francisco de Carbajal
En pleno virreinato, José Rossi y Rubí*, vicepresidente de la Sociedad Amantes del País, publicó su artículo titulado Idea general de los monumentos del antiguo Perú, en el que en 1791 no solo informó sino que recriminó este nefasto hecho oculto para la mayoría de los peruanos. Acá se presenta su artículo
Por Ítalo Sifuentes Alemán
“Idea general de los monumentos del antiguo Perú, por José Rossi y Rubí. Son inevitables los desórdenes y los estragos en las grandes conquistas, pero los del malvado Francisco de Carbajal y su amigo Gonzalo Pizarro llegaron a un exceso inaudito. Este atormentó a muchos indios desgraciados, a fin de que le descubriesen el sepulcro del inca Viracocha, en que se decía haber muchas riquezas. Encontrolo en el valle de Xaxahuana, a seis leguas distante del Cusco. Y no contento con saciar su codicia, despojándolo de sus riquezas, quemó el cadáver de aquel monarca, y dispersó sus respetables cenizas. Don Pedro de la Gasca, aquel virtuoso español, cuya memoria debería estar grabado en todos los edificios públicos del Perú, castigó este y los demás atentados del pérfido Gonzalo Pizarro, haciéndole cortar la cabeza junto al mismo sepulcro que tan vilmente había ultrajado. Los extranjeros, que se empeñan tanto en cubrir de horror la conquista del Perú, deberían cuando exageran la mala conducta de alguno, no olvidar el heroísmo y virtudes de aquel sabio presidente (de la Gasca) y de otros muchos que, imitándolo, no solo lavaron las manchas de la nación en esta parte, sino que la han ilustrado con su valor y con sus hazañas”.
*José Rossi y Rubí, académico italiano, nacido en Milán, llegó al Perú en el último tercio del siglo XVIII. Publicó su artículo en El Mercurio Peruano.
Fue decapitado el 10 de abril de 1548, luego de ser capturado el 9 de abril en la batalla de la Jaquijahuana, en la que fue derrotado por el presidente de la Real Audiencia de Lima, Pedro de la Gasca
