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«Loa del fútbol», poema del peruano Juan Parra del Riego de 1918

«¡Jugador de blanca y roja camiseta / que, de pronto, arrebatado / zigzaguea, jubiloso la gran Z / de un ataque combinado»

Investigación Ítalo Sifuentes Alemán

El poeta Juan Parra del Riego tenía 24 años cuando dio vida a su creación titulada Loa al fútbol. Aquello fue en 1918, año en que terminó la Primera Guerra Mundial. Entre sus versos se lee: “Fiesta mágica del Músculo,/es América que hoy grita ¡Anunciación!/con su gran trompeta de oro ante el crepúsculo/de esa Europa roja y negra de la cruz y del cañón”.

En la prensa peruana, ese poema se publicó con el título Elogio lírico del football. Fue en 1923, cuatro años antes que Perú se integre al Campeonato Sudamericano de Selecciones (Copa América). En 1927, la selección peruana utilizaba camiseta con rayas verticales rojas y blancas. En 1930, en Uruguay, se realizó el primer campeonato mundial de fútbol.

En Elogio lírico del football, Juan Parra del Riego escribió: “¡Jugador de blanca y roja camiseta/que, de pronto, arrebatado,/zigzaguea, jubiloso la gran Z”.

El vate nació en Huancayo en 1894, y murió en 1925 en Uruguay, donde es conocido por su poema publicado en 1922 al jugador charrúa Isabelino Gradín, quien usaba la camiseta celeste, y la negra con amarillo de su club.

Tras la muerte del poeta, sus creaciones, entre ellas Elogio lírico del football, vio la luz en diversas obras y antologías. Su esposa era la poeta y periodista uruguaya Blanca Luz Brum. En Barranco, en la avenida Pedro de Osma, un centro cultural lleva su nombre. En 1913, en ese distrito del sur de Lima, ganó el concurso con su poema Canto a Barranco.

A continuación, se comparte el poema Elogio lírico del football, publicado en 1923:

¡La pelota ríe y canta!

¡La pelota zumba y vuela!

Y es polvo una serpiente de algodón que se levanta

tras el ágil jugador que de un salto se revela.

¡La pelota ríe y canta!

¡La pelota zumba y vuela!

Y es la tarde que va abriendo su sombrilla de colores

sobre el campo donde están los jugadores

entre el marco de la fiesta popular:

treinta mil caras que ríen y mujeres con sus trajes

que en el viento son mensajes

que no sé dónde se quieren, tan nerviosos, escapar.

Mas de pronto suena el pito

que prepara la partida.

Todos callan… se oye un grito

y es al fin la acometida

en que salta la pelota,

que se va como bailando de pie en pie

por los aires una jota

de acrobática alegría que uno casi apenas ve.

¡Jugador de blanca y roja camiseta

que, de pronto, arrebatado,

zigzaguea, jubiloso la gran Z

de un ataque combinado

junto al otro, que al cruzársele en un paso de emoción

cae al suelo y, trémulo, ¡ay…!

se levanta otra vez como de una eléctrica impulsión.

Pero suena el breve pito de un offside

y de nuevo va rodando la pelota

que ya traza un arco iris momentáneo sobre el cielo,

o epiléptica, rebota

en los pies que hacen con ella como encajes por el suelo.

Mas ahora, azul y blanco, otro adversario

se la lleva… se la lleva… se la lleva…

se emociona allá el goalkeeper solitario,

pero surge el back, que al salto que lo eleva

un instante es sobre el sol una escultura

mientras ya, como un cohete volador,

la pelota, que se queda como un astro por la altura,

otra vez cae en el suelo con un ruido de tambor,

y de nuevo se levanta

con su eléctrico vaivén…

(En la tarde ya se va la luz que canta…

Vuelan pájaros al norte… por el cielo corre un tren…)

y a un aplauso que, de pronto, hierve en toda la tribuna,

cual si fuera un taponazo de botella de champán

la pelota va a decirle no sé qué cosa a la luna

que al volver llega riéndose con su pen, pin, pen, pan, pan…

Y ya loca, loca, loca,

de su alada ligereza,

tiembla, silba, fuga y choca

de ese tórax a esa espalda, de esa espalda a esa cabeza,

hasta que, ávida en la luz, nerviosamente

y de un grupo que es un drama de oro y tierra bajo el sol,

se va como una estocada de repente

y es un… ¡goal!

En el foot-ball todo es clara poesía,

luz de sol, viento viril y panorama

que le pone a uno en la risa azul del día

todo fresco el corazón, como una rama.

Epopeya fraternal del Movimiento,

es la vida con su múltiple aletazo creador:

drama, música, paisaje, sol violento,

geometría que se mueve en la pelota por el viento

y pintura que en el suelo multiplica su color.

Fiesta mágica del Músculo,

es América que hoy grita ¡Anunciación!

con su gran trompeta de oro ante el crepúsculo

de esa Europa roja y negra de la cruz y del cañón.

Y guardadme ahora un secreto que os revelo,

yo no sé si por encargo de Rubén o de Perrault:

que la luna es la pelota de fútbol que está en el cielo

para ese otro futbolista, que en las tardes es el sol.

Poema publicado en 1923.

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