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En 1798 Perú defiende a Chile, Ecuador, Colombia, Panamá y Argentina de los ataques de Inglaterra

Investigación Ítalo Sifuentes Alemán

Enviado de Lima a España, el contenido de un oficio del 26 de enero de 1798 no solo ratifica que el Perú era la gran capital de Sudamérica, sino también la caja con que esa monarquía europea subvencionaba las cuentas de Chile, Buenos Aires y Santa Fe, este último también llamado Virreinato de Nueva Granada; incluso, el presupuesto para el funcionamiento de la monarquía española. Estos territorios tenían en común su poca capacidad para subvencionar nuevos gastos, entre ellos la guerra contra Inglaterra.

El oficio en mención es del virrey Ambrosio O’Higgins, quien en esa fecha lo envió a los reyes españoles para que tomen conocimiento de los gastos realizados en defensa de los territorios sudamericanos. El virrey aseguró que tomó las medidas preventivas cuando, leyendo las noticias, se enteró de la amenaza de una invasión inglesa.

“Cuando por vuestras gacetas y distintos papeles públicos de los ingleses venidos a mis manos por las del Gobernador de Panamá, me instruí que estos destinaban una escuadra al mando de ‘Lord Seymour’ para obrar en las costas del sur de esta América”, escribió el virrey en 1798. En 1804, oficialmente, empezó a desarrollarse una de las guerras que, en el siglo XIX, sostuvieron España e Inglaterra.

El virrey Ambrosio O’Higgins entregó en su oficio de 1798 el siguiente reporte del dinero y material bélico que Perú envió a los siguientes territorios:

Al actual Chile: “Ordené al presidente de Chile aumentara la guarnición de Valdivia con quinientos hombres, envié nuevas tropas a Chile con el dinero necesario para su entretenimiento y pago autorizando a su Gobernador, el brigadier don Juan Antonio Montes, para que pusiese a sueldo las milicias que la extensión de aquel archipiélago le hiciese creer indispensables, remití al expresado presidente de aquel reino el dinero para enterar 100 000 pesos con el fondo de suplementos de tabaco que exigían sus gastos extraordinarios”.

Al actual Ecuador: “Socorrí el puerto de Guayaquil con la pólvora, municiones y armas de que carecía”.

A la actual Argentina: “Remití al virrey de Buenos Aires 500 quintales de aquel efecto que me pidió, la brea, alquitrán y espadas que no tenía… No me fue posible allanar más que 300,000 pesos y estos he dicho al virrey como verá Vuestra Excelencia por mi carta número 2 embarqué por cuenta de este erario”.

A las actuales Colombia y Panamá: “He hecho esto en el mismo día en que he recibido una ‘Real Orden’ para continuar el situado de Panamá, de que se había libertado años ha a este reino, y que asciende anualmente a 290 000 pesos. Es verdad que en él se me previene envíe de aquella cantidad o lo que pueda o sea absolutamente necesario, pero el virrey de Santa Fe, hablándome de esta ‘Real Orden’, no solo quiere la cifra anterior, sino mucho más, a que dice haber ascendido el gasto de aquella plaza. A pesar de todo yo podré navegar y hacer la soberana voluntad de su majestad allanando dificultades por el interés de su servicio y justas intenciones de Vuestra Excelencia”.

Más información en Historias ocultas, libro de investigación publicado bajo el sello de Revuelta Editores.

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